
Mont Valier entre las nubes
Tras días de golfear, toca escapar al Piri, esta vez a patear. Cruzar el Pallars es una bonita forma de redescubrir estas montañas lejanas y poco masificadas, llenas de nombres evocadores y lugares mágicos. Vallferrera, Boavi, Certascan, Noarre, Ventolao, Comamala, Airoto, Marimanha, Mauberme, Unhola...cuantos sitios diferentes en tan pocos días! La imaginación vuela durante el ritmo cansino y pausado de las ascensiones, y no es dificil imaginar espectaculares rutas para cuando vuelva el frio y la nieve. A ver si este invierno los astros se alinean y podemos visitar la zona!

Nubes de tormenta en el Pla de Boet

Hacia los estanys de Sotllo

Hacia el pico Baborte, tremendo picacho de aspecto lunar

Certascan

Noarre

Estanys de la Gallina, Tavascan

Tormenta en el salvaje valle de Comamala

Alos de Isil, eguzkilorea

Con la fresca

Airoto

Luces de tormenta en Marimanha

Últimos metros en el Mauberme

Desde Unhola, Colomers

Ríos de hierro, al estilo
Far-West
Entre tantos días de sudar la camiseta, Iker y yo nos acercamos al valle de Remuñe, con intención de escalar algo por las Fitas de Pintrat. Elegimos una vía de Luichy,
"La autopista de Pepín", vía larga (610 m) de nombre ridiculo, con poco pateo (30´), semiequipada con parabolts y con dificultad asequible (max 7a, obligado 6a). Muy discontinua, enlaza diferentes muros a través de campas, en general tumbada y roca excelente, a veces sucia de musgo y hierbas. Esperábamos más, pero tiene largos muy bonitos donde a veces hay que pensar para poner los friends. Con un juego de fisus, micros y camalots hasta el 4 basta.

L4, placota muy buena casi limpia de material. A pensar!

L9, fisura limpia y desplomada con canto brutal

Iker en el L9, el mejor de la vía (6a+)

Atardecer en el macizo de Monte Perdido, desde el collado Sahun